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| Una vuelta alrededor de la plaza, de la mañana a la noche, y a través de los personajes que la habitan un día cualquiera: músicos callejeros, niños que juegan ajenos, malabaristas, turistas que se fotografían, o vecinos que se asoman al balcón; el monumental Palacio, la mejor puesta de sol de la ciudad, o el glamour de una noche en la Ópera: todo ello cabe, luce y resplandece en la Plaza de Oriente que Berrio nos dibuja. |
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